La Medición de la Pobreza

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Las Naciones Unidas define la pobreza como "una situación que impide al individuo o a la familia satisfacer una o más necesidades básicas y participar plenamente en la vida social. La pobreza se caracteriza por ser un fenómeno especialmente económico con dimensiones sociales, políticas y culturales; también está asociada con la escasa participación de las personas en los distintos ámbitos de la vida del país y se expresa en el subconsumo en los hogares. Las personas que se encuentran en esta situación se ven obligadas a elegir la satisfacción de algunas necesidades sacrificando otras igualmente apremiantes para ellos".

 

En los últimos años en América Latina los métodos utilizados para la medición de la pobreza han sido:

  1. El Método de la Línea de Pobreza (LP)
  2. El Método de las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI)
  3. El método Integrado de medición de la pobreza.

El método de la línea de pobreza.

Este método define la pobreza a través del ingreso mínimo requerido por los hogares para satisfacer sus necesidades básicas, y consiste en:

 

Definir una Canasta Alimentaria que satisfaga los requerimientos nutricionales mínimos por persona especialmente calorías y proteínas.Esta canasta se define de acuerdo a patrones de consumo representativos de la población promedio de cada país. Se calcula su costo y ese valor es lo que se define como la "línea de indigencia".

La línea de pobreza es la resultante del costo de la canasta alimentaria por un factor (generalmente es 2) para obtener el costo de la canasta necesaria para satisfacer las necesidades básicas, incluyendo las no alimentarias.

Método de las necesidades básicas insatisfechas (NBI).

En esta metodología se definen en primer lugar, las necesidades básicas y sus componentes para seleccionar a base de ello las variables e indicadores para medir cada una de las necesidades y el grado de satisfacción. Se define posteriormente, el nivel mínimo para cada indicador, clasificando como pobres a los hogares con una o más necesidades básicas insatisfechas.

 

Método integrado de medición de la pobreza.

Este método ha sido propuesto por las Naciones Unidas y la CEPAL. Consiste en combinar el método de la línea de la pobreza con el de las necesidades básicas insatisfechas. En este método se debe determinar el nivel mínimo para cada indicador de N.B.I., para clasificar a los hogares con una o más N.B.I.

 

Definidos los hogares en relación a sus carencias (educacionales, de salud, etc) se clasifican de acuerdo a las líneas de pobreza. Con el cruce de estos dos criterios de clasificación, la CEPAL propone la construcción del siguiente cuadro:

 

Ingreso Al menos una carencia Sin carencias

Bajo la línea de pobreza Hogares en pobreza crónica Hogares con pobreza reciente

Sobre la línea de pobreza Hogares con carencias inerciales Hogares en condiciones de integración social

 

Hogares en situación de pobreza crónica: son aquellos que tienen ingresos por debajo de la línea de pobreza y que tienen una o más carencias de infraestructura habitacional; son los grupos más vulnerables de la sociedad.

 

Hogares con carencias inerciales: son aquellos que tienen ingresos sobre la línea de pobreza y que tienen una o más carencias de infraestructura.

 

Hogares en situación de pobreza reciente : son aquellos que tienen ingresos por debajo de la línea de pobreza y que no tienen carencias de infraestructura.

 

Hogares en situación de integración social: son aquellos que tienen ingresos sobre la línea de la pobreza y que no tienen carencias en infraestructura.

 

Indicadores utilizados en el método integrado.

Saneamiento de la vivienda. Se define en base a la disponibilidad de agua, sistema de eliminación de excretas y energía eléctrica. La carencia corresponde a: agua por acarreo o letrina sanitaria o pozo negro o no dispone de sistema. No dispone de energía eléctrica o no tiene medidor.

Materialidad. Considera las condiciones de los muros, pisos y techo. La carencia corresponde cuando los muros son de desechos, mixto deficiente o cualquier otro material si está en mal estado de conservación.

Hacinamiento. 3 o más personas por recinto habitable.

Allegamiento. Más de un núcleo familiar en el hogar. Corresponde a los siguientes tipos de familia: nuclear compuesta, extensa compuesta y extensa múltiple. Excluye a la familia censal. También se considera carencia el compartir la vivienda o el sitio.

Escolaridad del jefe de hogar. Considera carencia cuando el jefe de hogar tiene menos de 4 años de escolaridad y más de 65 años.

Actividad de los jefes de hogar (empleo). Se considera carencia cuando el jefe de hogar está definido como desocupado (el jefe de hogar ha buscado empleo activamente en los últimos dos meses y no ha encontrado empleo).

Acceso a los servicios de salud. Se considera con carencia a los hogares en los que algún miembro del hogar solicitó atención médica y no la obtuvo.

Algunas Dimensiones de la Pobreza a partir de su Medición

Como es sabido, el método integrado de medición de la pobreza combina dos "sub-métodos" que hacen referencia a dimensiones de la calidad de vida diferentes, situación ligada en parte a las limitaciones de los instrumentos de medición en que se basan.

 

El método de la Línea de Pobreza (LP) se supone tradicionalmente ligado a encuestas de empleo e ingresos y define líneas bajo las cuales no se podrían satisfacer los requerimientos básicos de alimentación, transporte, mantención de la vivienda, vestuario, etc. Sin duda este método es particularmente sensible a los cambios coyunturales en el empleo e ingresos a nivel agregado e influye de manera directa en las necesidades mencionadas. En cuanto indicadores utilizados se lo ha conceptualizado como midiendo indicadores de insumo, por cuanto no serían satisfacción de necesidades mismas sino medios para la satisfacción de éstas.

Por otro lado, el método de las necesidades básicas insatisfechas (NBI) se transforma en un complemento del anterior por varios motivos:

 

Mide directamente el grado de satisfacción de ciertas necesidades básicas:

Vivienda y variables relacionadas con ésta (indicadores de resultado);

Acceso a salud, empleo[1], educación[2] y a servicios básicos (indicadores de acceso);

Este tipo de necesidades son satisfechas a través de los "insumos" (empleo e ingresos) sólo en el largo plazo, es decir, son indicadores (o necesidades básicas) relativamente insensibles (baja elasticidad frente al ingreso) a los cambios coyunturales antes mencionados, a menos que éstos se prolonguen en el tiempo y/o sean cambios sobre un determinado nivel, es decir, permitan el ahorro y la inversión.

Frente a esto, es indudable que las políticas sectoriales (nos referimos tanto a los sectores sociales para la planificación como a sectores y/o variables económicas) deben ser necesariamente complementarias para el logro de la satisfacción integral y permanente del conjunto de necesidades básicas, tanto por su complementariedad como por apuntar unas a la satisfacción de necesidades en el corto plazo y otras en el largo plazo.

 

A partir del Método de las NBI:

De la observación de los principales indicadores utilizados por este método y las situaciones consideradas como de carencias en la satisfacción de éstos, se infiere que son la materia directa de la política social que tradicionalmente ha implementado el Estado.

 

Una primera pregunta cabe hacerse a partir de esto: en el contexto de la satisfacción de las necesidades de vivienda, calidad material de ésta, saneamiento (acceso a servicios básicos al interior de ella), acceso a servicios de salud, acceso a servicios de educación, etc. ¿Qué agentes sociales son capaces, a través de múltiples acciones, de permitir la satisfacción de necesidades de hogares que no son capaces individualmente de hacerlo? Naturalmente, los agentes identificables son el propio Estado, el sector privado (empresarial) y las organizaciones de base de hogares pobres.

 

Cuando esta pregunta toma como términos de referencia los hogares con insuficiencia de ingresos (y empleo) se plantea la dimensión de complementariedad mencionada más arriba, pues la política social no permite mayormente la superación de la pobreza en cuanto a la satisfacción de necesidades ligadas a la obtención de ingresos, pero asegura la satisfacción de aquellas necesidades indicadas como con baja elasticidad con respecto a éstos (por ejemplo, el saneamiento de la vivienda a través del acceso a servicios básicos). En este sentido, cabe preguntarse sobre los mecanismos sociales (empleo) que permiten acceder a los hogares a los medios (ingresos) que hacen posible la satisfacción de necesidades.

 

Con respecto a esto surge una pregunta adicional cuando a los términos de referencia sobre los hogares pobres en cuanto a ingreso se agrega la existencia de grupos considerados vulnerables, es decir, cuando la insuficiencia de ingresos va acompañada de altas tasas de dependencia (inicial -niños y estudiantes-, momentánea -embarazadas y desocupados-, permanente o semipermanente -dueñas de casa, inválidos- o terminal -ancianos-). Esta pregunta se refiere a la focalización de estas políticas sociales (sin embargo, esta pregunta no sólo va en el contexto de estas necesidades relativamente no sensibles al ingreso, sino también -y tal vez principalmente- con las efectivamente relacionadas con éste).

 

A partir del Método LP

Debemos hacer un primer alcance a hacer es sobre el origen de los ingresos y es que en general, se puede dividir el origen de los ingresos de un hogar en dos:

 

Ingresos no autónomos (subsidios): este aspecto también apunta a la política pública social, pero va en apoyo del otro tipo de necesidades reseñadas (sensibles al ingreso). Sin embargo, la mayor proporción de los ingresos de un hogar promedio no es por este concepto, sino por el trabajo. Los ingresos aseguran la satisfacción de la mayor parte de las necesidades ligadas al "consumo privado", es decir, aquellas sujetas a los mecanismos oferta y demanda "libre". Los ingresos no autónomos son especialmente relevantes en aquellos casos en que la capacidad de autosuficiencia es mínima (por ejemplo, la población considerada "vulnerable"), pues se transforman en la única posibilidad para acceder a bienes y servicios que se distribuyen con criterio mercantil.

Ingresos autónomos (trabajo, pensiones, jubilaciones, etc.): De la misma manera que los ingresos no autónomos, los obtenidos por jubilaciones, pensiones u otros similares representan una proporción del ingreso total del hogar bastante pequeña, por lo que las políticas tendientes a este aspecto si bien son necesarias, por sí solas no producen un impacto suficiente. Se considera este tipo de ingresos como "autónomos" por su relación con el desempeño laboral de los miembros del hogar[3]

Los ingresos autónomos ligados a la participación "activa" en los ciclos de producción y distribución (trabajo y rentas) se pueden dividir a su vez en tres:

 

Ingresos ligados a sueldos y salarios: Son las remuneraciones monetarias ligadas al trabajo por cuenta ajena o heterónomo. Generalmente excluye pagos de previsión e impuestos.

Ingresos como empleador o cuenta propia:El INE utiliza la definición operativa de considerar en esta categoría a profesionales cuenta propia, trabajadores cuenta propia o empresarios en actividades no agrícolas y propietarios, y arrendatarios, medieros u otros en agricultura o ganadería.

Ingresos por rentas: El INE agrupa estos ingresos ("otros ingresos") junto con las transferencias estatales, entre las que se incluyen los "ingresos no autónomos". Además, el hecho de considerar como "transferencias" las pensiones y jubilaciones contradice su carácter autónomo, punto expuesto más arriba.

En concreto, podemos considerar como componentes de esta categoría aquellos ingresos provenientes de la propiedad (dividendos y arriendos de propiedades muebles e inmuebles, e intereses).

 

La gran mayoría de los hogares chilenos obtiene los ingresos por dos vías principales: los sueldos y salarios, y los ingresos como empleador y cuenta propia. Según los resultados de la encuesta suplementaria de ingresos realizada el último trimestre de 1993 por el INE, en el ingreso del promedio de los hogares 79.8% es obtenido a través de las dos vías antes mencionadas. Este porcentaje es mayor aún para el primer quintil de hogares: (81.8%, 61.3% por sueldos y salarios).

 

Por tanto, se abre como dimensión principal de la satisfacción de necesidades ligadas a la obtención de ingresos el problema del empleo y el nivel de ingresos obtenidos a través de éste.

 

Por otro lado, la superación de la pobreza no sólo depende de las posibilidades individuales o familiares. Muchas veces sus limitaciones están vinculadas a características locales, geográficas, dotación de recursos productivos, las posibilidades de empleo, el acceso a servicios, etc. En este sentido es importante considerar el aspecto de política que potencie las capacidades productivas, asociativas y de participación.

 

Notas

 

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[1] Sobre este indicador es necesario hacer algunas consideraciones, con respecto a la presencia implícita de éste en el método de la LP. El indicador utilizado por el método de las NBI es empleo-desempleo del jefe de hogar. De alguna manera, aunque sujeto a la planificación social (por ejemplo los programas de empleo PEM y POJH durante el gobierno militar), este indicador está relacionado más con la LP, por cuanto es un antecedente del ingreso por trabajo y por tanto apunta más directamente a la satisfacción de un tipo de necesidades más que a otro).

 

[2] Idem nota 1. Este indicador está medido no como acceso actual de personas en edad de estudiar al sistema educativo, sino como la situación de tenencia por parte del jefe de hogar de cuatro o menos años de escolaridad formal. La educación puede ser vista como un antecedente mediato del ingreso, por cuanto define en parte el acceso al empleo, y por tanto, se relaciona con el método de la LP.

 

[3] En este sentido, las jubilaciones son ingresos ligados a una vida laboral activa pasada de un individuo. Los montepíos y algunos tipos de pensiones se ligan a la vida laboral pasada de un miembro ya fallecido del hogar. En cambio, las pensiones de invalidez tienden a ser "transferencias" propiamente tales.

 

 

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